El "Colachata"
Por: Daniel Romagnoli
Allá por la segunda mitad de los años cincuenta dio comienzo una transformación en diseños y formas de los automóviles de aquella época, destacándose con elegancia y porte sin igual los vehículos americanos de masivo ingreso en estas latitudes.

Es así, que personajes de farándula, políticos, y quienes destaque pretendían eran vistos sobre vehículos fabricados en el norte, luciendo abundantes cromados, líneas ampulosas, antenas de cola y generosas dimensiones.
La segunda guerra determino un antes y un después en muchas cosas en lo que a diseño se refiere, el comienzo de la disputa bélica encontró a la industria en una etapa de “redondeo“, habiendo salido de los “cuadrados“ para los mas aerodinámicos redondos que mediante el impasse del conflicto resurgió al final lanzando modelos de gran porte, colas redondas y con mecánicas de grandes cilindradas.
Ese impulso vio la cúspide en la segunda mitad de los cincuentas y duro hasta 1965 mas o menos donde la industria americana prevaleció y acuño el sello de cuanto mas largo y cargado de cromados era sinónimo de poder, de fuerza y de jerarquía, mostrándose orgullosos quien los conducían entre las miradas y comentarios de quienes los veían pasar y circular.

Fue entonces en mi Montevideo de la infancia en que comenzó a oír de vecinos, chusmas y mirones las primeras impresiones y alusiones a quienes conducían este tipo de automóviles, figuras de la política, empresarios o nuevos ricos que de manera de mostrarse y ostentar elegían el nuevo concepto.
Seguramente de la inventiva popular surge el termino “colachata”, ya que viendo puntiagudas colas, hubiera sido otra la denominación, pero la sorpresa y los cambios de diseño en la industria americana impactaron al publico que los bautizo como “colachatas“. Oyéndose en reuniones, lugares públicos y en cuanto foro hubiere, manifestaciones como ¡¡¡El tipo del colachata!!! …. y el primer colachata que me acuerdo de haber visto y oído fue el de la pizzería de la esquina de mi casa que se había comprado un Plymouth Belvedere 1959 cero kilometro de colores brillantes y abundancia de cromados contrastando a los negros y oscuros colores venidos del viejo mundo en aquellos días.
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