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Peugeot 403, sus 50 años

 

Trato de relatar aquí los hechos de acuerdo al resultado de mis investigaciones, con los medios disponibles a mi alcance. En muchos casos se trata de recortes periodísticos o apuntes de relatos de quienes participaron por lo que pueden contener errores debido a que no siempre es posible chequear su exactitud. En caso de que el lector disponga de información ya sea ampliatoria o en contrario, con muchísimo gusto le agradeceré me lo hagan saber, lo mismo en lo que respecta a mis opiniones que son solo mi modo de ver o interpretar un acontecimiento, y que mas allá de la pasión por los autos no existe mas que el deseo de compartirla con quienes tengan interés o sientan lo mismo.

Apenas liberada la importación de autos tras la revolución del 55 un auto nos llamaba la atención por su elegancia y sobriedad, una marca de la cual medio no teníamos medio ni idea aunque era pionera en el automovilismo Francés: Peugeot, y el modelo era 403.

Los hermanos Peugeot dedicados a la metalúrgica, fabricaban bicicletas, luego motos y a principios del siglo pasado se involucraron en la producción de automóviles utilizando en primer término los motores producidos por Panhard et Levassor. Luego la sociedad se dividió, separando dos ruedas por un lado y cuatro por el otro, posteriormente volvieron a fusionarse bajo el nombre de Société Anonyme des Automóviles et Cycles Peugeot.
Los triunfos deportivos de la marca la colocaron muy pronto en la preferencia del público y en 1913, Jules Goux gana por primera vez en Indianápolis con un Peugeot, triunfo que repetiría la marca otras dos veces 1916 (Dario Resta) 1919 (Howard Wilcox).
Como ya comenté en otra oportunidad, nuestras preferencias (de los argentinos, de entonces) se inclinaban por los autos americanos que habían dominado nuestro mercado, y como desde la asunción al poder del peronismo se habían prohibido las importaciones, estuvimos casi doce años sin “novedades”.
Al abrirse la importación entraron juntos el modelo 203 que estaba en los últimos años de su fabricación y su recién nacido sucesor: el 403. Peugeot, que en su idioma original debe sonar como “Peyó”, había encargado el diseño de la nueva carrocería a Pininfarina, y se presentó en el Salón de Ginebra el 20 de abril de 1955.

Aquellos primeros modelos hechos en Europa conservaban el sistema de unos bracitos luminosos con flechas que indicaban el cambio de dirección, accionados por electroimanes. A ver si les puedo aclarar: a cada uno de los lados, a veces en el parante delantero, a veces en el central, otras (como en este caso) en el trasero, unos bracitos que se iluminaban salían de sus alojamientos al accionar la palanca de luces de dirección que todos conocemos hoy, pero parece que hay quienes no saben ni que existen. Viste? (como quedaba bien decir antes)
Prácticamente todos los autos europeos las tenían. Como mecanismo electromecánico eran de acarrear buenos dolores de cabeza, y mas tarde dieron lugar al sistema norteamericano vigente hoy, las luces intermitentes.
Su elegante carrocería autoportante (sin chasis) motor de cuatro cilindros, 1.468cc suspensión independiente con ballesta transversal adelante, atrás eje rígido, con resortes helicoidales y barra Panhard, amortiguadores telescópicos hidráulicos caja de cuatro cambios, sus diseñadores habían optado por una solución que trajeron algunos Ford T. Para bajar el túnel central de la barra de mando, optaron por un par corona-sinfin en el diferencial, lo que originó no pocas críticas y reparos de los técnicos, que se quedaron con las ganas: nunca presentó problemas.
Con un peso de 1.050 Kg desarrollaba una máxima de 135 km.
Noble auto, sobrio, cómodo y espacioso, primero de la marca con parabrisas curvo, y pedalera colgante. Impuso su sistema patentado de ventilador desembragable. Como el ventilador era mecánico (no eléctrico) para desconectarlo tenía un eficiente sistema desembragable electromagnético exclusivo de Peugeot, que se conectaba a 85ºC y desconectaba a 70ºC. Es decir marchaba solo cuando hacía falta.
El confiable y rendidor motor de cuatro cilindros, tapa de aluminio, camisas húmedas, tres bancadas, con válvulas a la cabeza accionadas por varillas y balancines, era la “usina” que proveía energía, derivado de su antecesor el 203, ya mencionado.
En Europa venía versión, berlina, cabriolet, rural, pickup y furgón comercial. hubo también una versión económica de 1.290cc y 54 HP En su momento también introdujo el primer motor diesel (1959) en autos populares: INDENOR , que en Argentina, llegaría después, en el 404. Al hacerse en nuestro país (1960) se comenzó con la berlina y al ir abandonándose el modelo (sustituido por el 404) salió la pickup T4B. En Francia entre todas las versiones se produjeron casi 1.200.000 unidades, entre abril de 1955 y octubre de 1966. Fue el primer Peugeot en venderse en mas de un millón de unidades. La producción Argentina llegó a los 22.120, y finalizó en 1965.
Aunque en Francia era modelo totalmente popular, acá un slogan publicitario lo posicionó hábilmente como auto de lujo: “La calidad que no se discute” escrito y repetido millones de veces en una letra caligráfica Inglesa Comercial, en avisos con elegantes modelos, suntuosamente ataviadas y frente mansiones de lujo. Pum! gol publicitario, confirmado por su performance, así como por sus logros deportivos. El auto era bueno, muy bueno. Los dueños conformes, confirmaban lo que decían los anuncios.
Ya se empezaba a pensar en la seguridad y tenía como característica el plano del volante que le daba la inclinación de la columna de dirección que iba un poco mas “plantada” que lo común por lo que el volante quedaba mas acostado e inclinado como apuntando hacia la ventanilla izquierda. Ojo, todo elegante y bien proporcionado, hablo tal vez de milímetros, pero era perceptible. Época de columnas de dirección enterizas, no articuladas.
La razón, atinente a la seguridad era que en caso de choques frontales el volante debía proyectarse hacia arriba y a un costado, para no hacerlo sobre el pecho del conductor.

Estos autos, junto con los otros franceses de la época introdujeron en nuestro país el concepto de las ruedas con solo tres bulones, que eran enterizas con una protuberancia cónica al centro, hoy ya en desuso, y sin tazas quedaban muy bien!

Como era común en aquellos días para esos autos de motor delantero: palanca de cambios en la columna de la dirección, y tracción trasera, los frenos eran a campana en la cuatro ruedas.

Esos misterios de aquellos tiempos de intentar ocultar la tapa de carga de combustible, orientaron la preocupación de los diseñadores a esconderla en la luz trasera derecha que debía abrise con llave, levantarse y allí estaba! pero si no sabías podías darle vueltas alrededor del auto hasta “gastar los tamangos”
I.A.F.A. licenciataria local, por aquellos tiempos de la marca en Argentina, comenzó su fabricación para nosotros en 1960.
Tuvo la primicia de traer entre nosotros el primer techo duro corredizo, con ese rectángulo que se abría sobre la cabeza de las dos plazas delanteras, permitiéndonos viajar tomando un poco de sol. Un toque original y distintivo que contribuyó a cimentar su categoría y glamour.
Fue muy fructífera su participación en la carreras de categorías Standard o Anexo J, siendo algunos de sus pilotos, Larry Rodríguez Larreta, Roberto Mieres, José Migliore, Teofilo Bordeu, Ernesto Santamarina, Eduardo Casá, con contundentes resultados que lo posicionaron muy bien.

Fuentes consultadas: Automundo, Autorama, Enciclopedia Salvat del Automóvil, Quatroruote, Mecanica Popular, La Nación, Velocidad, Autoclub, Corsa, Parabrisas, El Gráfico, www.cocheargentino.com.ar , www.auto-historia.com.ar, folletos y publicidad de la marca.

 

Bocha Balboni
bochabal@hotmail.com

 

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