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ANTIQUE UN SUEÑO ARGENTINO SOBRE CUATRO RUEDAS

Trato de relatar aquí los hechos de acuerdo al resultado de mis investigaciones, con los medios disponibles a mi alcance. En muchos casos se trata de recortes periodísticos o apuntes de relatos de quienes participaron por lo que pueden contener errores debido a que no siempre es posible chequear su exactitud. En caso de que el lector disponga de información ya sea ampliatoria o en contrario, con muchísimo gusto le agradeceré me lo hagan saber, lo mismo en lo que respecta a mis opiniones que son solo mi modo de ver o interpretar un acontecimiento, y que mas allá de la pasión por los autos no existe mas que el deseo de compartirla con quienes tengan interés o sientan lo mismo.

El año pasado se cumplieron veinte años de la aparición del "Antique"

Allá por 1984 nos enterábamos que una empresa productora de componentes electrónicos para computadores y proveedora partes de encendido electrónico a terminales, había sido autorizada por el Gobierno nacional según resolución 222, a construir un automóvil enteramente diseñado en Argentina.

Eniak S.A. (coincide el nombre con la primera computadora que habían hecho los norteamericanos para cálculos balisticos) era la pequeña empresa que emprendía el gran desafío, domiciliada en Tellier 2050 en el barrio de Mataderos, de la Capital Federal, y tenía sus orígenes en 1948.

El presidente de su directorio, Luis Gaggino había encargado a Pedro Campo, conocido diseñador de autos de competición tales como el Chelco y el Trueno Naranja entre otros. Un hombre muy capaz, muy estudioso y conocedor profundo del tema.

No se trataba de una auto para la familia, era un auto dirigido al mercado de gente con gusto por la libertad y las inclinaciones deportivas que no se preocuparan por las incomodidades de una auto bajito, con capota de lona, casi sin espacio para equipaje. Era un auto deportivo a la usanza de los años antes de la Segunda Guerra cuando los autos de carreras no se diferenciaban mucho de los de calle, cosa que resaltaba su creador.

El prototipo había sido encargado nada menos que Alain Baudena otro reconocido artesano del automovilismo argentino de cuyas manos habían salido muchos de los mas exitosos TC de aquellos tiempos, integrante de aquel taller "Baufer" que tantos autos lindos nos dio.

Inicialmente la producción iba a ser de 5 unidades mensuales y se preveía llegar a los 20 en ese lapso. Se había fijado el precio en $a(pesos Argentinos) -los de antes del Austral-de 373.000, se inició la venta en abril de 1984 y costaba un poco menos que el recién salido Volkswagen "Gacel" o que el archí conocido Ford Falcon, en su versión mas económica.

Un cuidado diseño donde se volcó la frondosa experiencia de su diseñador y el interés de Eniak por producir un vehículo de calidad. Si bien la imagen de auto clásico muy bien lograda y equilibrada, con ese capot largo, bajo lo hacía ver como el sport que uno soñó tener, y podía parecer que correspondía a aquella época, no era así, se habían introducido todas las novedades en materia de motor, transmisión y suspensiones que se disponía para cualquier cero kilómetro contemporáneo con su salida al ruedo.

Se optó por un impulsor muy confiable, de antecedentes ingleses que equipara nuestro conocido Dodge 1500, que para ese entonces fabricaba acá Volkswagen bajo el nombre de VW 1500, y para la ocasión había sido llevado a 1.799 cc (86,1mm de diámetro y 77,2mm de carrera), con 8,1 de compresión a 4000 RPM, llegaba a los 92 HP.

Disponía de radio AM/FM, calefacción, tablero de madera completo con instrumentos de aguja, cinturones de seguridad. Los frenos delanteros eran de disco, la caja de cuatro marchas y las suspensiones independientes en ambos trenes. Atrás los frenos eran a campana, como todos o casi todos autos de esos días.

"Descapotable" como le gusta decir a algunos, era realmente un "spider" dos+2, un auto de ayer hecho hoy. Tal vez sus creadores se inspirarían en una "remake" similar de los italianos cuando rehicieron un Alfa Romeo de época, que se llamó Alfa Romeo 1.750 Zagato, quien era el carrocero que lo produjo, en colaboración con la revista QUATTRORUOTE.

En la presentación el gerente de ventas de la empresa Sr.Carlos Pinto dijo a la prensa :"Un auto con toda la seducción de la época de oro de los coches deportivos europeos, con la mecánica y el confort de los mejores autos de hoy, un diseño exquisito y genuino, producto del talento deportivo Argentino"

Tal como apuntaban sus creadores era un auto con que ir todos los días al trabajo y divertirse los fines de semana. Un auto de prestigio muy bien considerado por sus dueños y seguramente disfrutado por quienes lo pueden tener, tanto para pasear como para "entreverarse" en alguna competencia deportiva reservada a ese tipo de autos.

"Pinta" le sobraba... Si habremos suspirado frente a las vidrieras, estimados amigos fierreros, no me equivoco, no?

También se presentó con una carrocería similar una versión con motor seis cilindros, que no tuvo tanto éxito como la anterior.

Fue un sueño. Hoy solo queda recordarlo con cariño, emoción y nostalgia. Pero no hay que enrolarse en eso de que esas cosas pasan nada mas que acá. Es cierto que nuestra inestabilidad crónica, la falta de previsibilidad y reglas de juego perdurables conspiran, pero también en todo el mundo los negocios se mueven entre el éxito y el fracaso, y sinó piense amigo lector cuantos casos como este conoce en la historia del automóvil en el mundo.

Bocha Balboni

bochabal@hotmail.com

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